domingo, 28 de septiembre de 2014

Señor X

Es curioso lo que a veces se encuentra alguno por internet cuando no busca nada. Yo no buscaba nada pero acabé encontrando, y es que parece que la mayoría de las cosas interesantes de la vida se encuentran sin buscarlas.

Una tal Shaila Fernández, que se describe como "apasionada de la vida, la moda y el arte... Viajera incansable", escribió una entrada en una página web llamada Código Nuevo, a la cuál no sé ni cómo llegué, pero que tuvo un éxito rotundo siendo compartida  más de cuatro mil veces en Facebook.

El texto de nuestra amiga Shaila, cuanto menos precioso y conmovedor, es el siguiente:

"Querido Sr. X:

Sí, tú, ese chico agradable, amable y buena persona que, popularmente, eres tachado como pagafantas. Ese que es bueno de corazón, sin esperar nada a cambio, no ese que lo es a un nivel superficial. Aquel que te dice que eres preciosa, paga la cena y te acompaña a casa caminando sin buscar el polvo de buenas noches.

Sé que han pasado años desde la última vez que me viste, que te llamé, te contesté a un mensaje o que supiste de mí. Escúchame, porque contrariamente a lo que todo el mundo piensa, no eres el último hombre en el que me fijaría, sino que eres el primero. Me gustas, me interesas, a mí, y también a un montón de chicas más.

Y sé que en el pasado fui borde, incluso desagradable, que utilicé excusas estúpidas para rechazarte y que puede que hasta hiciera que me odiaras, pero era solo una niña inmadura que no sabía lo que quería en la vida y mucho menos el tipo de hombre que merece la pena conocer y querer. Entonces me gustaban los canallas, los tíos duros, los “rompebragas” y los guapitos de turno que iban partiendo corazones. Y es que cuando tenemos veinte años aún creemos que los hombres son capaces de cambiar por amor.

Así es, pagafantas, cuando las mujeres nos acercamos a los 30 llega vuestro momento, y créeme, empezarás a recibir llamadas, mensajes y una cola de mujeres despechadas desesperadas por volver con el único que no las jodió vivas.

No pretendo que me perdones y quizás estas palabras lleguen tarde, pero bueno, la vida y el amor no siempre son como nosotros queremos que sean.

Y siento si te hice daño, solo espero que no dejes de buscar a una mujer que merezca la pena, y que no cambies a pesar de los palos que te hayan dado en el amor. No te conviertas en un mamarracho más. No, tú no.

Porque he madurado y ya no quiero un capullo, ni un canalla, no quiero un “heartbreaker”, ni quiero más drama y llantos. Quiero al chico amable, dulce, generoso y empático que un día fuiste y que espero que sigas siendo. Porque con el tiempo las mujeres inteligentes vamos aprendiendo. Aprendemos a distinguir al chico malo que nos ha destruido en más de una ocasión de los tipos decentes, de los tipos como tú.

Por eso sé que un día nuestros caminos volverán a encontrarse, y entonces ya no habrá ralladas de olla, llanto, ni malas palabras. Y también sé que lo nuestro será auténtico y genuino, no solo un romance fugaz y apasionado que te deja hecha polvo durante meses.

Por eso, no cambies jamás, porque pronto nos volveremos a encontrar, lo sé, y no volveré a dejarte escapar.

La tonta que te dejó marchar…"

Pero aquí no acaba la cosa. Atención al comentario que un individuo le deja a la autora del texto:

"Vamos, que cuando eras joven te molaba comerle la polla a los gilipollas que te trataban mal y pasabas del careto del que te trataba como una reina y, años después, cuando te has dado cuenta de que ya estás cansada de follar, quieres estar con el buenazo al que jodiste emocionalmente. A eso se le llama ser egoísta, y sí, todas las mujeres sois iguales, cuando sois jóvenes os mola ese rollo y luego ponéis la excusa de "era joven y tonta". No amiga, eras puta, y lo sigues siendo, pero ahora tienes más edad y el mercado ya no es lo mismo.

Firmado: Un señor X"

Este comentario, a su vez, es comentado por otra persona. El comentario que la otra persona le deja es el siguiente:

"¡Excelente!"

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